¿Cómo empezó todo?
La historia de Tximas no empezó de un día para otro. Desde pequeño estaba la necesidad
de ayudar a los animales y lo fui haciendo como podía en cada momento.
Pero el refugio, tal y como lo conocemos hoy, empezó hace unos diez años, con Vero.
Vero era una coneja que apareció entre los coches de un pueblo. En aquel momento
formábamos parte de la asociación animalista del municipio, y fueron los agentes municipales
quienes dieron el aviso. Al principio se intentó difundir su caso como el de cualquier animal
perdido, pero Vero no tenía identificación y estaba en una situación vulnerable.
Acogerla fue la decisión que lo cambió todo.
Vero
Tximas
Su llegada hizo más evidente algo que ya sentíamos profundamente: los animales son seres
conscientes y sintientes. Merecen cuidado, respeto y protección, no por lo que puedan
ofrecernos, sino simplemente por estar vivos y compartir este mundo con nosotros.
Desde entonces, Vero nos inspiró a rescatar a más animales y a construir un lugar seguro
para quienes no tuvieron esa oportunidad en otro sitio. Así empezó a tomar forma el refugio,
como una respuesta a la necesidad de ayudar y como un compromiso de vida.
El nombre de Tximas es un homenaje a un gato con quien compartí mi hogar. Él me enseñó,
de una forma muy íntima, que la convivencia entre especies puede transformarnos profundamente.
Con el tiempo, aquella historia personal se convirtió en un proyecto compartido. Y aunque
el camino empezó mucho antes, desde 2023 Tximas está constituida formalmente como asociación.
Hoy, Tximas sigue siendo eso: un hogar para quienes otros rechazaron, olvidaron o no supieron cuidar.